
A principios de este mes, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) comenzó un proceso judicial que pretende revocar el derecho de Myriad Genetics de patentar un test genético para el cáncer de pecho. Este juicio reviva la cuestión sobre si se pueden tener derechos de propieda sobre el ADN humano o no.
Durante años, los responsables de aprobar las patentes en el mundo se han debatido a la hora de aplicar las leyes vigentes al descubrimiento de genes que resultan prometedores a la hora de detectar enfermedades de forma prematura. La cuestión legal se ha centrado hasta ahora en tratar de determinar si estos descubrimientos son entidades naturales que no pueden ser patentadas, o si los tests de diagnóstico basados en genes particulares se pueden considerar como propiedad intelectual.
En la actualidad, la Oficina de Marcas y Patentes de EE.UU. lleva a cabo una doble consideración. No permite que nadie patente algo tan personal como mi propio gen BRCA1, pero sí ha permitido a Myriad que patentase la secuencia del gen con mutaciones que indica el cáncer de pecho—y que se puede comparar con la versión del gen de otro paciente para determinar si posee el patrón de mutación.
La ACLU, junto a una gran coalición de demandantes entre los que se incluyen médicos, grupos de pacientes y asociaciones científicas, argumenta que esto ha sido un error y que la patente debe ser destituida.
“El gobierno no debería otorgar a las entidades privadas el control sobre algo tan personal y básico como son nuestros genes, que determinan quiénes somos,” afirmó en un comunicado Anthony Romero, director ejecutivo de la ACLU. Además, otorgar patentes que limitan la investigación científica, el aprendizaje, y libre fluir de la información resulta una grave violación del la Primera Enmienda.”
Aquellos que apoyan que Myriad posea la patente argumentan que, sin este tipo de propiedad intelectual, las compañías no invertirán el dinero necesario para validar los tests genéticos de enfermedades, que pueden llegar a costar millones de dólares.
Sin embargo, ambas posiciones ignoran el hecho de que el uso de la genética para diagnosticar enfermedades es, a día de hoy, un tipo de tecnología muy poco desarrollada. Precisamente el mes pasado, el New England Journal of Medicine señaló que se han descubierto miles de identificadores de ADN y que han sido asociados con enfermedades como la diabetes y las enfermedades cardiacas, aunque dichos identificadores aún tienen que ser probados clínicamente para ver si realmente pueden predecir enfermedades.
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